Este sitio está concebido con el objetivo de recopilar y organizar la información que nos ha servido para programar y dirigir la estimulación y así documentar el desarrollo del aprendizaje de nuestro hijo. El deseo de proveerle un ambiente donde pueda desarrollar lo más libre y, naturalmente, que sea posible las múltiples inteligencias que nos conforman como seres humanos

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martes, 9 de agosto de 2016

Desescolarizando a Martín de nuevo

Este año desescolarizamos a Martín una vez más. Después de la experiencia vivida el año pasado, y a pesar de las presiones familiares, decidimos papá y mamá, que más importante que el aprendizaje académico estaba el aprendizaje y desarrollo tanto emocional como relacional de Martín. Y aunque lo más obvio para muchos es "permitirle" al niño una experiencia con pares en el colegio, como lugar ideal para trabajar y fortalecer su aprendizaje emocional, nos dimos cuenta que la experiencia iba primero a un encontrarse consigo mismo para después relacionarse con otros. Cómo se puede esperar que se relacione acertivamente con otros si no lo hace consigo mismo? Cuando notas que tu hijo tiene una tendencia a relacionarse con los niños más conflictivos, queriendo ser aceptado y desarrollando comportamientos de agresión hacia otros por aceptación hacia unos, en ese momento puedes tener una alarma que te está diciendo que algo no está bien, y no pretender delegar al colegio enteramente la situación del niño. Estos hechos, sumados a la observación de su comportamiento tanto en casa como fuera de ella (visitas a amigos, salidas a comer, juego en el parque con niños desconocidos, etc), han hecho que nos demos cuenta de los aspectos a reforzar y a ayudar en su desarrollo.
Paradojicamente, al convivir con su hermano de año y medio todo el día, le ha ayudado a trabajar su tolerancia por amor. Es consciente de cuanto lo quiere y del dolor que le puede causar. Esto ha mejorado sus capacidades empaticas notablemente, haciendo que al día de hoy nos sintamos seguros que la decisión que tomamos fue la correcta.

jueves, 29 de octubre de 2015

La enseñanza que trae un segundo hijo

Con el afán siempre de proveerle el mejor ambiente a Martín, nuestro hijo mayor que ya tiene 8 años, nos hemos dado cuenta que no porque uno quiera dar lo mejor significa que "eso" es efectivamente la mejor experiencia. A veces esa sobreestimulación se puede convertir también en una sobreprotección de tus hijos, excudándose en el hecho de querer proveerle las mejores posibilidades para que él "pueda encontrar" su propio camino. Con nuestro hijo hijo menor Samuel, que recién cumplió un año, no he ido a un sólo curso de estimulación infantil, no le he puesto Mozart, tampoco he iniciado el método Doman de lectura, como quien dice: no he hecho casi nada de lo que he sugerido en mi blog. Por el contrario he permitido que él mismo descubra su cuerpo y descubra su entorno a su propio ritmo, permitiéndole que explore, que pruebe, que se unte, situaciones que solamente las puedo vivir cuando estamos en la finca, en donde el espacio nos permite esa flexibilidad. La ciudad suele ser muy restrictiva: en el apartamento está la alfombra, los muebles, las paredes...en fin, un sin número de objetos que fácilmente se pueden ensuciar, manchar y que representan más oficio para mi a la hora de limpiar. Y son esas restricciones las que nos obligan a ponerle horario al aprendizaje, porque muy adentro sabemos que nuestros hijos se sienten limitados, constreñidos en un espacio en donde sólo pueden hacer una cosa: aqui puedes colorerar pero no puedes pintar, aqui puedes leer pero no puedes brincar, etc. Y si bien es realmente importante que los niños aprendan límites, también debemos ser sensatos cuáles son los límites que queremos cultivar: límites en su comportamiento como ser que vive en sociedad y además limitado en su propio explorar y conocer?
Nuestro hijo menor nos ha abierto las puertas a ampliar nuestros horizontes, a cuestionarnos con respecto a nuestra posición en la educación de ellos, a reevaluar el enfoque que teníamos del aprendizaje con Martín, a darnos cuenta que la última palabra nunca ha sido dicha y que siempre sigue existiendo la oportunidad de seguir aprendiendo siempre y cuando estemos dispuestos a ver y querer cambiar. 

martes, 27 de octubre de 2015

Mi experiencia con los pañales de tela

Nuestra experiencia con nuestro primer hijo Martín ha abierto muchas puertas en nuestra vida. Hemos transitado caminos que nunca imaginamos y experimentado otros tantos movidos por ese gran amor de padres.
Empecé a usar los pañales de tela después de ver no sólo el gasto que hacía mensual en pañales desechables, sino también el volumen de basura que estaba generando semanalmente. Busqué con amigas, investigué en internet, me di cuenta que podría usar pañales multitalla así no tendría que comprar por etapas, como en los desechables. También supe que los pañales de tela han evolucionado en estos años, y ahora los componen dos partes: la parte del pantaloncito hecho con tela impermeable hacia afuera y una tela suave hacia el interior, las cuales forman un "bolsillo" en donde entra la segunda parte que es el absorbente, una tela tipo toalla generalmente hecha de microfibra que es la que se encarga de retener los líquidos. Pero las mejores opciones eran pañales importados, no solamente muy costosos, sino también realizados en el exterior y cuando tu vas a comprar pañales de tela, necesitas cómo mínimo entre 10 y 12 pañales y ahí ves que la inversión inmediata es grande, aunque el ahorro a largo plazo es significativo (yo por ejemplo pagué los míos en 5 meses).
A mi me gusta comprar productos realizados en mi país, y además apoyar empresas de mamás como yo. Así fue entonces que buscando por internet en las redes sociales, di con el grupo de mamás itinerantes y conocí a Pandora y sus pañales, los Pandora Baby. Una mujer emprendedora que se esfuerza por adaptar y mejorar cada día sus productos, ofreciéndolos a un muy buen precio realizados con excelentes materiales y lindos diseños.  Mi hijo menor los usa diariamente y se le ven preciosos, además de cumplir con su objetivo primario!
Debo decir que el pañal de tela no aguanta el mismo tiempo que un pañal desechable, es decir que si estas acostumbrada a cambiar a tu hijo cada 4 horas, con el de tela toca cada 3 (como en mi caso). Otro tip está en la lavada. Si bien son fáciles de lavar y se pueden hechar a la lavadora, es importante juagarlos previamente y una vez a la semana dejarlos varias horas en remojo con abundante agua y dos cucharadas de bicarbonato para erradicar el olor a orín.
Buena suerte escogiendo tus pañales!

miércoles, 29 de julio de 2015

La experiencia de escolarizar a Martin y otros demonios

Después de dos años sin escribir realmente sobre la experiencia con Martín, he vuelto al ruedo.
Han pasado muchas cosas: Martín entra a hacer primero en el 2014, dura 3 meses porque detona a la profesora y no se lo aguantan más; se va para Alemania solo con la abuela en donde dura otros 3 meses, y allá cumple sus 7 años; regresa en agosto a estudiar en casa y se muere del tedio (le hace falta estar con más niños); en septiembre nace Samuel, su hermano, puro período de adaptación. En enero del 2015 entra a estudiar en un colegio distrital cerca de casa. Todo empieza muy bien, esta muy contento porque hay muchos niños y el colegio es grande, pero al mes se evidencian los problemas de comportamiento, a lo que la profesora decide promoverlo a grado segundo para que no se aburra dadas sus capacidades académicas y pensando que esto serviría para mejorar la conducta de Martín. Pasa a segundo y no mejora el tema del comportamiento, se hace peor. Le pega a sus compañeros, independientemente de si son niños o niñas por cualquier cosa. El colegio nos empieza a citar para tratar el caso de Martín y trabajar conjuntamente. Cada semana se repiten los casos de agresión y nos damos cuenta de la necesidad que tiene de aprender a manejar su parte emocional, así que entramos en la dualidad de sacarlo del colegio (para evitar que siga haciendo daño a otros niños y para "evitarle" situaciones de estrés), o dejarlo para que precisamente aprenda de esta experiencia con el fin de fortalecer su inteligencia emocional.
Ponerme ultra radical que no iba a ir al colegio, sólo ha servido para que él mismo haya pedido entrar a uno, y esta experiencia para evidenciar un problema o necesidad a resolver en la crianza de Martín, así como el espejo para resolvernos a nosotros como padres y como seres humanos. Han sido duros meses de aprendizaje mutuo en donde me he observado agudamente como madre, como mujer y como la niña que fui. Meses recayendo en el mismo comportamiento tanto Martín como yo; meses en los que he podido observar como el es mi propio espejo y como esas actitudes que me molestan tanto provienen precisamente de nosotros mismos.
Decidimos en este momento que nuestro hijo va a terminar este año en el colegio, pues esta experiencia nos esta mostrando las sombras del nuestra familia que debemos trabajar.